Estas ultimas semanas he estado colaborando, como viene siendo habitual, en la formación de los técnicos deportivos de montaña y escalada en Aragón. Dentro de esta formación este ultimo mes hemos impartido clases tanto en el nivel 1 (Certificado de Iniciación al Montañismo) como en el nivel 2 en la modalidad de Barrancos.
Desde una reflexión personal considero que es una gran alegria ver que año tras año hay un buen número de gente que decide invertir esfuerzo, tiempo y dinero en luchar por adquirir una formación exigente con el animo de conseguir los conocimientos y capacidades suficientes para desarrollar con plenas garantias una profesion en el futuro. Y efectivamente es un esfuerzo por que esta formación desde luego no es barata; hay que entender que a parte del precio de los cursos en si, en la inmensa mayoria de los casos, exige desplazarse desde el domicilio habitual a los centros donde se imparten estas titulaciones; ademas se unen los gastos de la prolongada estancia en la zona etc. Y aparte de estos gastos se halla la necesidad de encontrar amplios periodos de tiempo libres necesarios para atender a la exigencia de presencialidad que tienen estas formaciones, con lo que se han de dejar de lado las obligaciones familiares, laborales y otras que se puedan tener.
Y sin embargo a la par del entusiasmo cada vez detecto en los alumnos una mayor incertidumbre, muchos de los cuales llevan ya unos años dedicandose profesionalmente al mundo de la montaña. Y desafortunadamente no es para menos, un técnico deportivo de grado medio o grado superior ni siquiera puede darse de alta como tal en el CNAE (clasificacion nacional de actividades económicas) y desde luego no existe un reconocimiento a las diversas categorias profesionales mas alla del RD 318/2000 que crea las titulaciones oficiales y sus capacitaciones.
A esto hay que añadir la disparidad normativa que encontramos en relación al turismo activo, que, con caracter autonomico (allá donde hay normativa), plantea diversas obligaciones y limitaciones al ejercicio profesional. Esta regulación, a priori beneficiosa, acaba generando incertidumbre y desigualdades en una práctica profesional que, por su propia definición y campo de acción, no encaja con fronteras ni limites administrativos. Esta disparidad esta dando lugar a que en ciertas CCAA tengan mayor "facilidad" para trabajar las empresas o guias que vienene de fuera de ese territorio y que no se someten a esa, o ninguna, normativa. El problema es que existiendo la normativa ninguna administración se encarga de comprobar, vigilar ni exigir su cumplimiento.
Otro punto crítico que encuentran los aspirantes a guias es su integración en el mercado laboral: inestabilidad, temporalidad, precariedad económica y "curiosas" condiciones de trabajo, unido a la actual situación económica están llevando a una extraordinaria atomización del sector. Autonomos y microempresas son la amplia base que refleja una rapida radiografia del sector.
Para finalizar, y como digo a mis alumnos, hay que luchar concienciada y honradamente por la dignificación y la buena imagen e la profesión, pues si no lo hacemos nosotros mismos nadie lo hara por nosotros.
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miércoles, 22 de mayo de 2013
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